sábado, 8 de diciembre de 2012

5


Stef nos esperaba a Marga y a mí ya cambiada en el vestuario de chicas. Estaba atenta leyendo un mensaje en el móvil que no llegué a ver. Marga y yo nos cambiamos sin decir nada. El bañador me apretaba ligeramente las caderas; no recordaba cuanto hacía desde que lo compré. Me miré al espejo y me sorprendí de mi misma por el curioso contraste que hacía mi piel blanca y mi prominente pelo negro. Vi también a Stef reflejada, con su inconfundible piel morena sobre su menudo cuerpo. Me giré para comprobar que en efecto había un gesto de preocupación en su cara.
-¿Ocurre algo?- Le pregunté.
-Oh, no, nada.-Fingió una leve sonrisa.
-¿Segura? No tienes por qué ocultarme nada, de hecho me sentiría mejor si puedo ayudarte.-Le recordé.
Marga nos miró con ademán inquisitivo pero en seguida se dio media vuelta hacia los aseos. Stef aprovechó ese momento para sincerarse conmigo.
-Es solo que no llego a creerme de verdad que todo esto esté pasando de verdad. No quería decirlo delante de Marga porque la veo muy ilusionada con Marc. Es una tontería, pero eso es lo que pienso, que tengo la ligera sospecha de que aquí hay gato encerrado.
-Tranquila, yo también lo pienso. Pero no le des más vueltas, simplemente no lo pienses. Al fin y al cabo ellos están aquí de vacaciones y no sabemos qué harán después.-Le respondí, mientras me daba cuenta de lo mal que me estaban haciendo sentir mis propias palabras.
Marga salió del baño con una reprimenda preparada.
-¿Pero qué hacéis aquí de charla? ¿Sabéis que hay gente esperando? Vamos adentro.
Salí a rastras del vestuario. Si por mí fuera me hubiera quedado allí toda la mañana.
La piscina era enorme y profunda, azul y oscura. Y sobre todo, toda para nosotros. No había nadie en el agua salvo un flotador deshinchado. Thomas fue el primero en montarse. Yo caí al agua gracias al resto, que se alió contra mí aprovechando mi momento de contemplación del infinito.
Antes de sacar la cabeza del agua, Jack ya estaba dentro a mi lado. Le miré a los ojos y al ver que me estaba observando me sentí un poco más querida.
-En el fondo te quiero. –Sonrió.
¿Cómo era posible? Llevaba tiempo esperando ese momento. Y más aún el que sucedió a continuación. Jack me cogió por los hombros y me besó desesperadamente, hundiéndose ligeramente en los momentos de mayor pasión.
-Pídemelo cuando lo quieras. – Me dijo.
Y comenzó a hacer largos como si estuviera en un entrenamiento profesional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario